La escena fue menos festiva y más incómoda. El encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina dejó al descubierto un cambio de clima entre los empresarios. Donde antes había entusiasmo, ahora asoman dudas. El dato del salto de la inflación copó el encuentro y obligó al presidente Milei a una confusa defensa de su modelo económico, al que ya le entra agua por demasiados lugares.
En ese clima, fue entre los presentes la percepción que el tiempo político de Milei se está agotando y acaso haya que pensar en una renovación. “Milei ya cumplió. Entró en desgaste. Tiene que venir un recambio que normalice la actividad con obra pública”, dijo una fuente. Y remató con una definición filosa: “Un Néstor que suceda a este Remes, pero por derecha”.
El consenso es llamativo. La mayoría de los empresarios reunidos en Amcham parecían convencidos que el giro capitalista que impuso Milei no va a cambiar, más allá de quién gobierne. Incluso prevalecía cierta mirada no alarmada sobre Axel Kicillof: “Si gana, hay que ver con quien gobierna”, afirmó a LPO un importante empresario.
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Pero en el desangelado salón del Centro de Convenciones de la Recoleta fue evidente que la favorita para lo que viene es Patricia Bullrich, a quien se vio muy incómoda por el escándalo Adorni. El jefe de Gabinete se sentó en primera fila rodeado de ministros, provocando la cara de circunstancia de sus colegas.
El clima contrastó con el discurso oficial. En el escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó disimular el golpazo de la inflación: “Estamos mejorando fuertemente”, dijo, con un eco fatal a las promesas de mejoras en el segundo semestre que esgrimía durante su fallido paso como funcionario de Macri.
La composición del encuentro también habló por sí sola. La mitad de los asistentes eran funcionarios públicos y periodistas. Del lado empresario, predominaban los vinculados a energía y exportación. “No me encontré con ningún cazador en el zoológico”, ironizó uno de los presentes, en referencia a la ausencia de sectores que dependen del mercado interno.

Para adelante, dos problemas dominaron la conversación entre los empresarios presentes: el cepo que todavía enfrentan las empresas multinacionales para repatriar dividendos y la falta de infraestructura para activar las inversiones en agricultura, minería y energía.
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Sobre el cepo, igual, hay una expectativa latente. “Caputo va a aprovechar la fenomenal cosecha para terminar de liberar las restricciones cambiarias”, dijo a LPO un empresario del agro. El optimismo se apoya en la idea de que los dólares del campo pueden darle aire al Banco Central y permitir una apertura.
Pero la realidad parece ir en sentido inverso. El Banco Central viene de endurecerlo, en jaque por la dolarización de los ahorristas. El Central extendió a 90 días las restricciones cruzadas: quienes operan en el mercado oficial no pueden acceder a los dólares financieros y viceversa.
Pero hubo una isla de entusiastas entre los presentes: el sector energético. El boom de Vaca Muerta marca récords de producción. Y el precio internacional del petróleo, cerca de los 100 dólares, empuja las exportaciones. “Hay que separar el corto del largo plazo. Más allá de lo que pase con este gobierno, las reformas vinieron para quedarse”, dijo a LPO un empresario de la cuenca patagónica.
Pero incluso en ese sector aparecen el límites de la infraestructura. Para crecer, Vaca Muerta necesita más gasoductos, oleoductos, líneas de energía, rutas modernas. Un punto en común con la minería.
“La falta de infraestructura es un gran freno para la actividad”, reconoció a LPo el directivo de una de las principales mineras globales.
Del lado de los proveedores locales, el diagnóstico es aún más duro. “Los Azules no tiene financiamiento, es una mera apuesta inmobiliaria y algo de eso también tiene Vicuña”, dijo a LPO un empresario del sector. Se trata de los dos proyectos mineros estrella que se desarrollan en la Cordilleda de los Andes, en San Juan.
El cierre dejó una postal difícil de ignorar. En el almuerzo, hubo una avalancha sobre el buffet. Verduras y huevos duros cortados al medio. “Si estos son los potenciales inversores, la imagen es para preocuparse, están famélicos”, comentó un consultor. La escena fue el reflejo perfecto de la jornada: una economía que promete abundancia, pero sirve raciones escasas.
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