Lula busca exponer el vínculo de la familia Bolsonaro con el crimen organizado

Lula busca exponer el vínculo de la familia Bolsonaro con el crimen organizado

La decisión del Departamento de Estado de declarar organizaciones terroristas al Primeiro Comando Capital y el Comando Vernmelho generó mucha molestia en el gobierno de Lula. El líder brasileño creyó luego de su encuentro con Donald Trump que esa opción podía entrar en pausa pasado el proceso electoral, por eso cayó como un balde de agua fría. 

No queda claro el rol que pudo haber tenido Flavio Bolsonaro en esa decisión, pero la coincidencia de la oficialización con su visita a Trump deja sospechas. “Estaba decidido antes que ellos viajen”, afirmó a LPO un cercano colaborador de Lula. 

El bolsonarismo busca que la seguridad sea el eje de la campaña de Flavio porque creen que el PT hace agua y Lula nunca se anime a ser contundente a la hora de definir su política contra el crimen organizado. Por eso, Flavio pide intervención de Estados Unidos.

En ese marco, en el entorno de Lula buscan exponer un secreto a voces en Brasil como el supuesto vinculo del bolsonarismo con el crimen organizado. 

En este punto, el diario brasileño Folha de San Paulo publicó un extenso informe en el que reconstruye una serie de relaciones políticas, laborales y personales entre integrantes del clan Bolsonaro y personas que, con el paso de los años, fueron investigadas o acusadas de mantener vínculos con organizaciones criminales y milicias de Río de Janeiro. 

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Uno de los casos más emblemáticos mencionados por Folha es el de Adriano Magalhães da Nóbrega, ex capitán de la Policía Militar de Río de Janeiro y señalado por las autoridades como una figura clave del llamado Escritório do Crime, una organización vinculada a asesinatos por encargo y sospechada de conexiones con el homicidio de la concejala Marielle Franco. 

Uno de los casos más emblemáticos mencionados por Folha es el de Adriano Magalhães da Nóbrega, ex capitán de la Policía Militar de Río de Janeiro y señalado por las autoridades como una figura clave del llamado Escritório do Crime, una organización vinculada a asesinatos por encargo y sospechada de conexiones con el homicidio de la concejala Marielle Franco.

Tras la muerte de Marielle, Flávio Bolsonaro rindió homenaje a Adriano cuando era diputado estadual en Río de Janeiro e hizo un acto en contra de una calle a la bautizaron con el nombre de la concejal asesinada. Además, familiares directos de Da Nóbrega, entre ellos su madre y su esposa, trabajaron durante años en el gabinete legislativo en la ciudad carioca. 

La investigación también repasa otros episodios en los que miembros de la familia Bolsonaro mantuvieron cercanía política con dirigentes posteriormente investigados por presuntos vínculos con milicias que operan en barrios y municipios del estado de Río de Janeiro. 

Estas organizaciones, integradas en muchos casos por ex policías o agentes de seguridad, ejercen control territorial sobre amplias zonas urbanas y han sido objeto de numerosas investigaciones judiciales. 

La investigación también repasa otros episodios en los que miembros de la familia Bolsonaro mantuvieron cercanía política con dirigentes posteriormente investigados por presuntos vínculos con milicias que operan en barrios y municipios del estado de Río de Janeiro.

Desde el entorno de Flávio Bolsonaro rechazaron las insinuaciones contenidas en el informe. En declaraciones citadas por Folha, sostuvieron que la familia Bolsonaro “jamás apoyó organizaciones criminales” y afirmaron que no existe ninguna condena ni prueba judicial que demuestre participación o colaboración con grupos delictivos. La respuesta también incluyó críticas al gobierno al que acusaron de mantener relaciones políticas con sectores cuestionados por su cercanía al crimen organizado. 

El gobierno de Lula busca implicar a Bolsonaro en el asesinato de la concejal Marielle Franco

Lo cierto es que la publicación vuelve a colocar bajo la lupa una cuestión que persigue a la familia del ex presidente Jair Bolsonaro desde hace años: las conexiones entre dirigentes políticos de Río de Janeiro y el entramado de milicias que crecieron al calor de la crisis de seguridad en el estado. 

A pocos meses del inicio formal de la campaña presidencial de 2026, el tema promete convertirse nuevamente en un eje de confrontación entre el oficialismo de Lula y la oposición bolsonarista, en una disputa donde la seguridad pública y el combate al crimen organizado ocupan un lugar central en la agenda política brasileña y será clave para definir al futuro presidente de Brasil. 

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/files/rss/ultimasnoticias.xml