Estiman que el FAL podría sumar al mercado porteño unos USD 2.100 millones por año

Estiman que el FAL podría sumar al mercado porteño unos USD 2.100 millones por año

La inminente implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que contuvo la reforma laboral como uno de sus capítulos más novedosos, comienza a perfilarse como uno de los cambios estructurales más relevantes para el mercado de capitales argentino en los últimos años.

Este nuevo esquema no solo modifica el sistema de indemnizaciones, sino que también podría generar un profundo impacto en la dinámica de inversión, liquidez y valuaciones de la bolsa local.

El FAL reemplaza, en la práctica, el esquema tradicional de indemnizaciones por despido mediante un sistema de aportes mensuales por parte de las empresas que se integran en un fondo, que deberá realizar inversiones para no perder su valor. Implica en los hechos desviar fondos del sistema de seguridad social (Anses) lo que llevó a distintos actores de la oposición a cuestionar su implementación.

Estos aportes, que rondarían el 1% de la masa salarial para grandes compañías y hasta el 2,5% para pymes, se canalizarán hacia fondos administrados por entidades financieras. La clave está en que esos recursos no permanecerán inmovilizados, sino que serán invertidos en el mercado de capitales, generando un flujo constante de demanda.

Pichetto destrozó el FAL: “es un fondo creado para el negocio financiero del ministro Caputo”

Según un informe de Adcap Grupo Financiero, este mecanismo podría reintroducir un actor que el mercado argentino perdió tras la eliminación de las AFJP en 2008: el inversor institucional de largo plazo.

“Desde entonces, el mercado se redujo a instrumentos de corto plazo. Eso generó un descalce entre el ahorro, que se cortó, y las necesidades de financiamiento de la economía real, que son de largo plazo”, comentó el estratega Javier Casabal.

El FAL podría reintroducir un actor que el mercado argentino perdió tras la eliminación de las AFJP en 2008: el inversor institucional de largo plazo.

Con una masa salarial estimada en torno a los $12 billones mensuales y un aporte conservador del 1%, el flujo hacia los fondos FAL podría alcanzar los $120.000 millones por mes. Esto implicaría un crecimiento cercano al 5% mensual respecto del tamaño actual de los fondos CER, que hoy administran alrededor de $2,5 billones.

Y de acuerdo a cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en base a datos de AXIS, la administradora de fondos comunes de inversión del Grupo MAV, la cifra sería aún mayor.

“El sector privado registrado totaliza cerca de 6,2 millones de trabajadores, los cuales perciben un salario bruto promedio cercano a $2.150.000. Por lo tanto, la masa salarial totaliza $13,3 billones. La distribución del empleo se estima en un 35% perteneciente a grandes empresas y 65% en Mipymes. Sobre esta base, la aplicación de las alícuotas del 1% para grandes empresas y 2,5% para Mipymes, arroja un flujo mensual estimado de aproximadamente $263.268 millones, alrededor de USD 2.179 millones anuales”, relataron desde el organismo.

Este ingreso sostenido de capital aumentaría la demanda por instrumentos en pesos de mediano y largo plazo, especialmente aquellos ajustados por inflación, lo que podría favorecer una compresión de tasas y mejorar las condiciones de financiamiento tanto para el Tesoro como para el sector privado.

En segundo lugar, la aparición de un inversor con horizonte de largo plazo contribuiría a reducir la volatilidad del mercado. Episodios como la fuerte caída de los bonos CER en 2022 evidenciaron la fragilidad de un sistema sin compradores estructurales. Los fondos FAL podrían actuar como estabilizadores, absorbiendo activos en momentos de estrés y evitando movimientos extremos de precios.

“Estos fondos tienen el potencial de convertirse en ese inversor que hoy falta: uno capaz de financiar proyectos de largo plazo, desde infraestructura hasta crédito hipotecario[, indicó Casabal.

En el caso de que se puedan suscribir diversos instrumentos de deuda corporativa, eso se traduciría en un incremento de las emisiones y en una disminución de las tasas de financiamiento de las empresas.

Pero el impacto no se limitaría a la renta fija. A medida que estos fondos crezcan y diversifiquen sus carteras, también podrían canalizar recursos hacia acciones, impulsando las valuaciones del equity local.

Sectores vinculados a infraestructura, energía o crédito hipotecario podrían verse particularmente beneficiados, dado el alineamiento entre el horizonte de inversión de los FAL y las necesidades de financiamiento de largo plazo.

Además, el nuevo esquema podría habilitar un cambio en la curva de financiamiento soberano. Con mayor demanda estructural, el Tesoro tendría margen para emitir deuda a plazos más largos, algo que hoy resulta limitado por la falta de inversores dispuestos a asumir ese riesgo temporal.

“Si bien aún falta reglamentar las posibilidades de inversión de los FAL, su implementación podría generar una revolución en el mercado de capitales, que aumentaría año tras año. El impacto se vería especialmente pasado los primeros ejercicios, cuando los fondos comiencen a crecer”, resumió Matías Salcedo, líder de Financiamiento en Cohen Aliados Financieros.

“En el caso de que se puedan suscribir diversos instrumentos de deuda corporativa, eso se traduciría en un incremento de las emisiones y en una disminución de las tasas de financiamiento de las empresas”, agregó el ejecutivo.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/files/rss/ultimasnoticias.xml