El asesino de True Crime había anunciado que atacaría la escuela

El asesino de True Crime había anunciado que atacaría la escuela

El chico que gatilló los disparos en la escuela de San Cristóbal tenía el propósito aparente de concretar esa acción desde diciembre pasado. Ya para entonces dialogaba sobre eso con el adolescente de 16 años que la semana pasada quedó detenido como partícipe secundario del incidente que le causó la muerte a Ian Cabrera, de 13 años, y que produjo heridas sin gravedad a otros ocho alumnos del colegio de esta pequeña ciudad del centro norte santafesino.

Los contactos que revelan una intención anunciada en el hecho y no una cualidad espontánea, fueron intercambios por la red Discord, una plataforma diseñada para juegos que posibilita intercambios en una comunidad de participantes. Al examinar la interacción entre los dos chicos -que son de la misma escuela pero cursaban años diferentes- queda claro que ambos dialogan sobre lo que terminó ocurriendo el pasado 31 de marzo. Y que Gino, el tirador, manifestó ya en diciembre intenciones de quitarse la vida luego de que concretara los disparos contra compañeros.

También se determinó que durante la acción de hace dos semanas el chico efectuó dos disparos con la escopeta 12.70 que le había sacado a su abuelo, que llegó a cargar el arma otras dos veces con cartuchos, y que tras eso gatilló en otras dos ocasiones hasta que un portero de la escuela lo pudo neutralizar y desarmarlo.

True Crime Community detrás de la masacre en una escuela de Santa Fe

Se estableció que la inesperada acción no buscaba objetivos específicos. No había nada personal ni orientado hacia la víctima fatal. Gino y Nicolás C., el otro chico que quedó imputado y con prisión preventiva, conversaron sobre la posibilidad de que muriera en la acción como algo altamente probable y hasta deseado. Hubo una referencia de que Gino se quitaría la vida a menos que, en la composición conjetural que los dos adolescentes se hicieron de lo que pasaría, llegara primero la policía para frenarlo y lo matara.

Los contactos por la red Discord, una plataforma diseñada para juegos que posibilita intercambios, revelan que ambos chicos dialogan sobre lo que terminó ocurriendo el pasado 31 de marzo. Y que Gino, el tirador, manifestó ya en diciembre intenciones de quitarse la vida luego de que concretara los disparos contra compañeros.

De lo más impactante del desarrollo investigativo que reconstruye lo ocurrido es la huella digital que los dos adolescentes dejan en las redes. Ambos chicos no utilizan redes profundas, la llamada Deep Web, para comunicarse. Sus últimas interacciones fueron a través de plataformas comunes como Discord, WhatsApp, Telegram, Instagram y TikTok. No hay evidencia de que necesitaran ocultar sus comunicaciones y por eso las mantenían es esas redes de uso más generalizado.

En el teléfono de Gino hay constatada una hiperactividad que lo había llevado a borrar mensajes. A veces no para eliminar prueba sino para tener disponibilidad para seguir actuando. A Nicolás se le secuestraron dos dispositivos electrónicos, una computadora entre ellos, que aún están bajo pericia.

Lo que hizo saltar las alertas de que había conexión entre estos hechos y los incentivos de True Crimen Community (TCC), es que en esta red donde se exaltan comportamientos violentos con uso de armas en escuelas comenzaron a circular contenidos sobre el ataque en San Cristóbal durante la misma mañana de los hechos.

Esos rastros digitales no revelan de parte de sus foristas una intención de delatar al autor del ataque, sino más bien lo contrario: una especie de elogio o aclamación para exhibirse cercano al que cometió los hechos, lo que implica algún tipo de prestigio.

Gino hizo los disparos a las 7.13 de la mañana del 31 de marzo. A las tres horas los peritos de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federan en Buenos Aires comunicaron a las autoridades en Santa Fe que con un patrullaje digital advirtieron mensajes sobre el ataque de San Cristóbal con la foto del tirador, que era un forista de los grupos cerrados. Para los analistas digitales no es que en esos foros manipulan o empujan deliberadamente a un usuario a producir un atentado. Estas cosas ocurren con usuarios que, como Gino, aparecen en un ecosistema de redes todo el día consumiendo este tipo de contenidos durante años. Y que en determinado momento, por condiciones específicas de su subjetividad, actúan.

En esas subculturas se reproducen discursos de odio que son a la vez causa y efecto de las violencias. Se tipifican en la ideología Incel, que es una persona a la que se identifica como “célibe involuntario” o “involutary celibate” en inglés, que alude mayormente a personas que expresan frustración por no desarrollar relaciones afectivas o sexuales. 

En esas subculturas se reproducen discursos de odio que son a la vez causa y efecto de las violencias. Se tipifican en la ideología Incel, que es una persona a la que se identifica como “célibe involuntario” o “involutary celibate” en inglés, que alude mayormente a personas que expresan frustración por no desarrollar relaciones afectivas o sexuales. Y que asumen a menudo posiciones de victimización, de odio a mujeres, a colectivos de identidad sexual minoritarios, o a quienes son socioeconómicamente diferentes.

De hecho en las conversaciones entre Gino y Nicolás aparecen, en las alusiones al atentado en gestión, referencias a disparar a una mujer, con un término específico del argot de la subcultura Incel que alude a la condición de mujer. “Llevate una fold”, fue la expresión.

Gino estaba muy lejos de expresar hostilidad o lejanía hacia los estudiantes de su colegio. Era muy buen alumno, de temperamento tranquilo, jugaba al basquet y lo habían elegido mejor compañero el año pasado.

Un informe de la Secretaría de Terrorismo Internacional de la Procuración General de la Nación describe la cultura del TCC, que muestra fascinación por los perpetradores de crímenes reales o de asesinos en serie. Indica que el TCC no constituye una organización formal ni una ideología estructurada y que por eso es desajustado concebir que se las puede desarticular apuntando a sus grupos jerárquicos. “En este caso nos debemos enfocar en la detección temprana de procesos de radicalización individual, en la identificación de dinámicas de imitación de la violencia y en el conocimiento de ciertas características únicas que distinguen a los integrantes de la comunidad”.

El informe suministra “indicadores tempranos” para detectar quienes pueden estar atravesados en esta subcultura. Esas cualidades pueden ser el consumo digital intensivo de contenido “True Crime” centrado en perpetradores. El seguimiento obsesivo de tiroteos escolares o asesinos seriales. La recopilación de material sobre ataques, como documentales, archivos, foros. La participación en hashtags o etiquetas vinculadas a tiradores. O el interés en reconstrucciones cronológicas detalladas de ataques.

Todos los investigadores de la Policía Federal y de la Dirección Antiterrorismo coinciden en que este es un fenómeno que existe en toda la Argentina y que no eclosiona de la manera que eclosiona en otros lugares porque los chicos no tienen acceso a armas sofisticadas o automáticas.

Una incógnita es cómo seguirá el tratamiento institucional a estos dos chicos, cuando solo uno de los cuales puede eventualmente llegar a ser penalizado. Gino que tiene 15 años es no punible porque el nuevo régimen penal juvenil, aprobado en febrero y que rebajó el umbral de edad a 14 años, recién entrará en vigencia en septiembre. Está bajo el control de la Secretaría de Niñez de Santa Fe en un instituto situado a más de 300 kilómetros de San Cristóbal. Nicolás que tiene una participación secundaria en el hecho, y no autoría, sí es punible y por ello está en prisión preventiva en la ciudad de Santa Fe.

Este lunes el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, le dijo a Radio Dos de Rosario que la mejor prevención para incidentes sorpresivos y graves de este tipo pasa por una política de desarme de la sociedad civil. “Todos los investigadores de la Policía Federal y de la Dirección Antiterrorismo coinciden en que este es un fenómeno que existe en toda la Argentina y que no eclosiona de la manera que eclosiona en otros lugares porque los chicos no tienen acceso a armas sofisticadas o automáticas”, declaró.

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