Las obligaciones negociables de IRSA, Cresud, YPF, Pampa Energía y Pan American Energy integran el grupo de emisiones con calificación AAA, la máxima nota crediticia que otorgan las agencias de riesgo en el mercado local. Se trata de empresas que hoy ofrecen rendimientos que van desde poco más del 4% anual hasta tasas cercanas al 7% en dólares, combinando un riesgo de crédito relativamente bajo con retornos superiores a los de otros instrumentos de renta fija.
YPF es la compañía con la curva más amplia de emisiones calificadas AAA. Entre sus obligaciones negociables hay títulos que vencen entre 2026 y 2034 y actualmente rinden entre 1,45% y 6,76% anual, según el plazo de cada bono. En el otro extremo aparece IRSA, cuyas ON llegan hasta 2035 y ofrecen tasas que oscilan entre 4,4% y 6,8%.
Pampa Energía también concentra varias emisiones con la máxima nota crediticia. Sus bonos con vencimientos entre 2031 y 2037 muestran rendimientos de entre 6% y 7,2% anual, mientras que Pan American Energy (PAE) ofrece títulos que rinden entre 5% y 6% en los plazos más largos. Cresud, por su parte, mantiene emisiones con vencimientos entre 2027 y 2028 que pagan entre 4,5% y 5,9%.
“Una calificación AAA no significa que una empresa sea libre de riesgo. Significa que, dentro del universo de emisores argentinos, presenta la mayor capacidad relativa para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones financieras. Es una nota relativa al resto del mercado local, no una garantía absoluta”, explicó a LPO Mariano Dragani, analista de Somos Inversores.
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El especialista aclaró además que las notas AAA(arg) de FIX y AAA.ar de Moody’s Local pertenecen a escalas nacionales. Es decir, comparan únicamente a empresas argentinas entre sí y no con emisores internacionales.
La obtención de esa nota responde a factores como la capacidad de generar caja, el nivel de endeudamiento, la calidad de los activos, la liquidez y la estabilidad del negocio. En el caso de YPF, las calificadoras destacan el liderazgo en la producción de hidrocarburos, la integración del negocio y el acceso permanente al mercado de capitales. Pampa Energía, en tanto, consolidó su ascenso a AAA gracias a la mejora de su perfil financiero y al crecimiento esperado de Vaca Muerta.
El CEO de YPF, Horacio Marin.
IRSA e Cresud representan casos diferentes. La primera sostiene su perfil crediticio sobre la renta estable de su cartera de activos inmobiliarios, mientras que la segunda lo hace por la diversificación de sus negocios agropecuarios y su fortaleza patrimonial. PAE completa el grupo con una sólida generación de caja y una estructura financiera que las calificadoras consideran consistente.
Sin embargo, Dragani advirtió que el rating no alcanza por sí solo para decidir una inversión. “La calificación refleja el riesgo crediticio del emisor, pero no dice si una obligación negociable está cara o barata ni cuál será su rendimiento futuro”, señaló.
Desde Rava Research también consideran que la fortaleza financiera debe complementarse con otras variables. Milo Farro sostuvo que además de la calidad crediticia resulta clave analizar la liquidez, la paridad y la tasa de rendimiento de cada emisión antes de invertir.
El analista destacó especialmente a las empresas vinculadas con Vaca Muerta. “Mantenemos una visión favorable sobre la deuda corporativa de compañías como Pampa, Vista e YPF. Presentan niveles de endeudamiento consistentes con un perfil financiero saludable y continúan mostrando un crecimiento sostenido de sus ingresos operativos”, explicó.
Farro puso como ejemplo a Pampa Energía, que hoy podría cancelar toda su deuda neta con poco más de un año de resultados operativos. Esa solidez explica que sus obligaciones negociables rindan actualmente entre el 4% y el 7% anual en dólares, niveles que el mercado asocia a emisores de bajo riesgo.
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