El peronismo en la Legislatura bonaerense demora el inicio de sesiones ordinarias porque no logra resolver la conformación de las comisiones de trabajo. Lo más delicado es definir los integrantes de la comisión de Reforma Política toda vez que por ahí pasarán los proyectos que definirá la elección del año próximo.
La idea es lograr en esa comisión un equilibrio entre oficialismo y oposición, pero lo más complejo es un equilibrio entre los tres sectores del peronismo: kirchnerismo, axelismo y massismo.
El año pasado, la definición de las reglas electorales supuso un enorme desgaste para el peronismo. Hubo proyectos sin consenso en todos los sectores, amenazas de aprobar iniciativas que el propio Axel Kicillof rechazaba y por sobre todo chicanas y declaraciones cruzadas.
El año pasado la mayoría de los proyectos que reformaron las leyes electorales salieron con mayoría especial por lo que se sortearon las comisiones. Sin embargo, el recambio legislativo impone para este año una realidad distinta.
Hace dos semanas, los bloques trasladaron a las autoridades del Senado y de Diputados borradores con las comisiones deseadas. Desde ahí ambas cámaras empezaron a armar un reparto que debe lograrse con un acuerdo macro. Desde entonces no hubo novedades.
En el Senado justificaron a los legisladores las demoras explicando que Verónica Magario y su secretario Legislativo, Mariano Ríos Ordoñez, habían estado involucrados de lleno en los 16 distritos donde el peronismo tuvo internas.
Además, trascendió que el jefe de los senadores peronistas, Sergio Berni, enfrentó una rebelión del axelismo. Cuando pidió a los cinco senadores que responden a Kicillof que le envíen las comisiones pretendidas, estos le respondieron que trasladarían ese listado directamente a Magario.
En Diputados, en tanto, aseguran que La Libertad Avanza demoró el envío del listado de comisiones por diferencias internas. Mencionan la tensión entre el jefe del bloque, Agustín Romo, con los diputados que responden a Sebastián Pareja que son una mayoría en esa bancada.
Sergio Berni.
La estrategia electoral del año próximo en la provincia aún no tiene un horizonte claro. Por un lado, la posibilidad que Kicillof desdoble la elección asomaba como una primera variable para ordenar esa estrategia.
Sin embargo, en el axelismo creen que es posible llegar a un acuerdo con Sebastián Pareja para votar la Boleta Única Papel en la provincia a cambio de las reelecciones indefinidas para intendentes y legisladores.
De algún modo, Kicillof había quedado preso los argumentos que utilizó el año pasado para justificar el desdoblamiento de la elección provincial. Durante meses sostuvo que no era posible realizar el mismo día una elección con distintos sistemas electorales.
Sin embargo, implementando la BUP en la provincia elimina esa variable y puede justificar una elección unificada con un mismo sistema, aunque con dos urnas distintas toda vez que la normativa nacional establece que no se pueden adherir las provincias.
Agustín Romo.
LPO adelantó algunos ejes de una reforma electoral en la que trabaja el peronismo. Se trata de una serie de cambios de cara a la elección de 2027 que, desde lo político, apuntan a mantener el control de la provincia de Buenos Aires.
Un primer eje de la reforma es eliminar la figura del vicegobernador, al menos hasta después de las PASO. La idea es que si compiten dos o más candidatos a gobernador, aquel que pierda la interna pueda -eventualmente- ser vice del ganador. La jugada busca que toda la estructura política del perdedor tenga motivos para pelear en la elección general.
Otro eje tiene que ver con separar por completo la elección provincial de la nacional. Esto es definir por completo la elección en la provincia y ya con un gobernador electo, empezar a discutir las candidaturas de la elección nacional.
Esto ya genera malestar en algunos referentes cercanos a Kicillof. Es que aseguran que la jugada busca favorecer un peronismo bonaerense, pero termina dejando sólo al gobernador en su aventura presidencial.
Otra reforma tiene que ver con las PASO en la provincia. Si bien la idea es que existan primarias para definir al candidato a gobernador, la idea es que no haya una elección primaria en aquellos distritos donde se logren los consensos para llevar un candidato único.
Eso obligará a los candidatos a intendentes a hacer esfuerzos para lograr una síntesis que contenga a todos los sectores. Pero Además, se busca blindar a esos candidatos de cara a la elección general y evitar que la oposición se junte después de la PASO para enfrentarlos en general.
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