En Argentina, la inversión en inmuebles sigue siendo bastante tradicional: el ahorrista junta durante muchos años una gran cantidad de dólares y luego compra un terreno o departamento de contado para cobrar una renta periódica proveniente del alquiler.
Sin embargo, este método, aunque efectivo, suele ser muy costoso, poco accesible y bastante complejo. Afortunadamente, el mercado de capitales permite aprovechar el sector inmobiliario de una forma más optimizada.
En la bolsa local no sólo se negocian acciones y bonos, sino que también se comercializan productos inmobiliarios con alta liquidez y bajo costo de entrada.
“La bolsa está en constante innovación, procurando no solo mejorar las plataformas, sino también incorporar nuevos activos. En este sentido, en los últimos tiempos han comenzado a desarrollarse activos relacionados al sector inmobiliario. No abundan, pero de a poco van proliferando”, relató el asesor financiero y operador Germán Marin.
En concreto, actualmente se operan fondos comunes de inversión (FCI) inmobiliarios que permiten invertir en desarrollos, como barrios privados u oficinas corporativas. Estos brindan una renta periódica mensual en dólares producto de los alquileres que se depositan automáticamente en la cuenta del inversor.
“Para inversores que prioricen estabilidad e ingresos mensuales, o también para quienes simplemente quieren diversificar, esta es una buena oportunidad. Básicamente, te convertís en propietario de una parte del inmueble con una barrera de entrada muy baja”, indicó Marin.
Dentro de este grupo de activos bursátiles inmobiliarios, se destacan el ROCBA 1, para invertir en dos pisos de oficinas premium ubicados en Vicente López; el Pellegrini I, el primer fondo común inmobiliario cerrado aprobado por CNV que invierte en desarrollos inmobiliarios de todo el país; el Allaria Nomada, el cual permite rentabilizar mediante la explotación comercial de activos inmobiliarios; y Puerto Nizuc, una innovación capaz de capturar la evolución del metro cuadrado y el negocio de un desarrollador a través del mercado de capitales sin incurrir en los costos administrativos acostumbrados.
“Para mí es una buena estrategia a futuro; no sé si tanto para invertir puntualmente ahora, pero es una forma de que los proyectos inmobiliarios, parándome del otro lado, puedan empezar a financiarse. Así que desde el lado de ellos está muy bueno que tengan acceso a bolsa”, comentó el consultor Arian Chiarandon.
“No es una mala idea: es un poco salir también de lo convencional y apostar al real estate desde lo financiero, cuando la gente en Argentina está acostumbrada al ladrillo en mano y cash, a las cuatro paredes, y acá se puede apostar a lo mismo, pero en formato financiero”, finalizó el experto.
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