El gobierno avanza en la privatización del ferrocarril en medio de una licitación polémica en la que aparece como favorito el grupo mejicano del magnate Germán Larrea que ya tendría a representantes de la empresa en las oficinas del Belgrano Cargas, como adelantó LPO.
La privatización que diseña el gobierno de Milei solo contempla al tren de carga que es el que genera ganancias mientras que el transporte de pasajeros es deficitario y requiere del subsidio estatal, como sucede en todo el mundo. Por tal motivo, a los concesionarios de la carga se los obliga a mantener los servicios de pasajeros, pero eso no ocurriría en la nueva adjudicación que planean los libertarios.
A tal fin, el gobierno de Milei dejó caer los trenes de cercanía, como se conocen a los servicios de pasajeros en el interior del país que tras haber sido arrasado en los 90, comenzaron a reimplementarse algunas frecuencias que volvieron a unir centros metropolitanos de importancia como Rosario – Cañada de Gómez, Rosario – Buenos Aires, Buenos Aires – Mar del Plata, la línea de Punilla en Córdoba, y ahora comenzaron a debilitarse nuevamente.
Un informe del Observatorio Social del Transporte revela que uno de cada dos servicios de larga distancia y regionales dejó de funcionar en dos años. Denuncian una degradación planificada para justificar el cierre definitivo.
Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, el sistema ferroviario de pasajeros del interior entró en una fase de retroceso acelerado. Según un informe del Observatorio Social del Transporte (OST), en apenas dos años se eliminó el 50% de los servicios de larga distancia y más del 55% de los trenes regionales y turísticos que estaban en funcionamiento al final de 2023
El diagnóstico del observatorio es contundente: mientras el Gobierno avanza con la privatización de los trenes de carga y concentra las pocas inversiones en el AMBA para “valorizar activos” de cara a futuras concesiones privadas, el interior quedó relegado a un proceso de degradación y cierre progresivo de los servicios de pasajeros.
“El esquema es un calco del de los años noventa”, sostuvo en diálogo con LPO Eduardo Toniolli, titular del Observatorio. Según explicó, el Ejecutivo nacional combina la suspensión de servicios, el encarecimiento de los pasajes y la falta de mantenimiento para desalentar a los usuarios y reducir el costo político de los cierres definitivos. “Es una degradación planificada”, advirtió.
El informe detalla que desde el inicio de la actual gestión dejaron de funcionar doce servicios de pasajeros, entre ellos corredores clave como Retiro-Córdoba, Retiro-Tucumán, Buenos Aires-Bahía Blanca y el tren regional Rosario-Cañada de Gómez. En el caso de Santa Fe, la paralización de este último servicio se dio pese a que 2024 había sido el mejor año en cantidad de pasajeros desde su reapertura, lo que refuerza la idea de una decisión política más que técnica.
Las consecuencias también se reflejan en los números de demanda. A nivel nacional, en 2025 los trenes de larga distancia transportaron un 24,3% menos de pasajeros que en 2024 y un 37,4% menos que en 2023. Fue el peor registro desde 2018, excluyendo el año de la pandemia. El deterioro impactó incluso en servicios emblemáticos como el Retiro-Rosario, que perdió más de 70 mil pasajeros en un solo año.
Para Toniolli, el cuadro se agrava con la decisión del Gobierno de desprenderse de más de 300 terrenos e inmuebles ferroviarios en todo el país, muchos de ellos estratégicos para una eventual reconstrucción del sistema. “Todo indica que buscan avanzar hacia un segundo ferrocidio, que esta vez podría ser definitivo”, alertó.
Desde el Observatorio insisten en que el tren sigue siendo una herramienta clave para la integración territorial, la logística y la movilidad urbana e interurbana, especialmente en provincias donde el transporte automotor es más caro y menos eficiente. “Por eso hay que defenderlo con uñas y dientes”, cerró el dirigente del Evita.
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