Jaldo, Jalil y Sáenz le dieron a Menem el quórum para tratar la reforma laboral

Jaldo, Jalil y Sáenz le dieron a Menem el quórum para tratar la reforma laboral

Otro de los diputados que aportó al quórum fue el rionegrino Sergio Capozzi, que integra el interbloque de Unidos pero mantuvo reuniones hasta último momento con Silvana Giudici para solicitar cambios a los artículos del fondo de indemnizaciones.

El último en sentarse a su banca para superar por uno la cifra de 129 fue el santacruceño José Garrido, que suele acompañar al oficialismo en las votaciones.

Llaryora le salva el fondo de indemnizaciones a Milei, ordenando la ausencia de Schiaretti, Torres y García Aresca que votaban en contra

El arranque de la jornada fue escandaloso desde el principio. De hecho, los kirchneristas estallaron cuando desfilaron por el recinto los catamarqueños Sebastián Nóblega y María Fernanda Ávila, quienes aportaron al quórum con su presencia, y se trenzaron con la tucumana Elia Marina Fernández.

Ante el reproche a gritos de legisladoras como Paula Penacca, la diputada de Jaldo contestó con un tono sobrador: “Ganen las elecciones”, repetía con jactancia.

Los catamarqueños Ávila y Nóblega

Sin embargo, ese no fue el único punto álgido al inicio. A continuación del izamiento de la bandera, el peronista Germán Martínez expresó su rechazo a las formas en que Menem quería llevar adelante la sesión, sin acuerdo de labor parlamentaria aprobado y sin distribuir el uso de la palabra.

En efecto, el santafecino era vituperado y abucheado por la bancada libertaria mientras exponía su punto de vista y advertía que “se van a arrepentir” los que apoyen la reforma laboral. Sin contemplar que otros legisladores querían hablar, el riojano puso en consideración la moción de Gabriel Bornoroni, presidente del bloque de LLA, y pretendió que se había aprobado a mano alzada.

Esa maniobra de Menem desató una batahola de legisladores en su contra. Agustín Rossi, Penacca y Cecilia Moreau se le fueron al humo y parecía que la sesión se le iba de las manos al titular de la Cámara Baja. Incluso, las bancadas de Fuerza Patria, la izquierda y Provincias Unidas empezaron a hacer palmas, a modo de protesta, en medio del griterío.

Martínez reclamó que Menem volviera a someter a votación la moción, pero de forma nominal, para que constara quiénes apoyaban el plan de labor libertario. Menem drespondió con una triquiñuela y enardeció más los ánimos del kirchnerismo, alegando que la votación fuera “por reconsideración” y tuviera que reunir dos tercios.

Los peronistas se quejaban porque la moción inicial había sido introducida de forma tramposa para mitigar las voces de rechazo. Sin embargo, se volvió a votar pero hubo 136 voluntades contra el intento opositor y solo 107 a favor, razón por la cual continuó el itinerario diseñado por Menem y Bornoroni.

Ese esquema contempla más de 8 horas de sesión sin calcular cuestiones de privilegio y homenajes, lo que estiraría los tiempos. La votación en particular se realizaría por títulos, en vez de habilitar la discusión por artículos.

Como sea, el oficialismo confiaba que tendría el número para imponer el curso de la sesión y sacar adelante la reforma laboral. 

La salteña Yolanda Vega con el libertario formoseño Atilio Basualdo

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