Bornoroni vetó a De Loredo y lo bajó de la noche de Milei en Jesús María

Gabriel Bornoroni decidió marcar territorio y lo hizo con un gesto político de alto voltaje simbólico: dejó afuera a Rodrigo de Loredo de la comitiva invitada al Festival de Jesús María, donde este fin de semana se mostrará Javier Milei.

El jefe del bloque libertario en Diputados eligió no convocar al referente de la UCR cordobesa y exsocio parlamentario clave del oficialismo nacional, y en cambio sí invitó a la ex diputada radical Soledad Carrizo, tropa de Alfredo Cornejo.

El movimiento no pasó inadvertido en el ecosistema político cordobés. En un contexto donde Milei intenta ordenar su armado territorial y Bornoroni busca consolidarse como el principal candidato opositor en la provincia, la exclusión de De Loredo fue leída como un mensaje directo: la lapicera libertaria no se comparte y las alianzas se administran desde Buenos Aires, no desde el radicalismo local.

Milei aprovechará el evento para reforzar su vínculo con el interior productivo y con el electorado tradicionalista, mientras Bornoroni se muestra como el anfitrión político del Presidente en Córdoba. En ese esquema, De Loredo quedó corrido de la escena principal.

Como Plan B, De Loredo viajará igual a Jesús María acompañado por intendentes radicales del interior, en una jugada que apunta a mostrar volumen político propio y anclaje territorial, dos atributos que Bornoroni todavía no logra exhibir fuera del paraguas presidencial.

El desplante tiene antecedentes. En el entorno libertario vienen repitiendo en voz baja que De Loredo “juega a dos puntas”, que busca capitalizar el vínculo con Milei sin pagar los costos del ajuste y que mantiene abiertas sus conversaciones con el peronismo cordobés de Martín Llaryora.

La decisión de excluirlo del evento fue, en ese marco, una forma de bajarle el precio a su rol de socio estratégico en el Congreso. El episodio vuelve a poner sobre la mesa la discusión de fondo: quién lidera la oposición en Córdoba y quién capitaliza el vínculo con el Presidente.

Bornoroni apuesta a un armado puro, sin intermediarios y con control total de la marca Milei. De Loredo, en cambio, cree que él es el mejor candidato y el único que tiene chances matemáticas de ganarle al peronismo, una cuenta que hace sobre la base de una encuesta que no muestra.

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