La Cancillería mantiene un llamativo silencio respecto de la presión del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, a las empresas argentinas que quieren cerrar acuerdos con Huawei. El diplomático norteamericano fue citado por el Congreso pero nadie del ministerio de Relaciones Exteriores se pronunció.
LPO pudo saber que los funcionarios tienen prohibido hablar con medios críticos y los diplomáticos afirman que Pablo Quirno no dice nada por una orden directa de Karina de no desautorizar al embajador.
Del lado empresarial lo que reina es la sorpresa y la indignación ante la brutalidad de un embajador extranjero que impone condiciones por las que debería velar el Estado argentino.
En paralelo, el enojo con Quirno crece tanto dentro del Palacio San Martín como fuera. “Quirno, Caputo y Bausili son los más pro-chinos del gobierno. La estrategia de contención de inflación sólo se entiende con los productos importados”, afirma con cierta ironía un diplomático con experiencia en el gigante asiático que remarca que “le renovaron el swap porque si se le va 20 mil millones queda expuesto el fracaso del modelo de Milei”.
Por su parte, un empresario cercano a importantes firmas chinas afirmó a LPO que “no recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas”. “Tenes que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto”, agregó con fuertes críticas al canciller.
Otro diplomático consultado por LPO aseguró que “esta ofensiva debe entenderse dentro de la recuperación de la Doctrina Monroe y del Corolario Trump”.
Peter Lamelas.
“Pero la contracción es inmensa: mientras Milei parece importar la rivalidad entre Washington y Beijing como si fuera nuestra, Estados Unidos y China compiten pero también administran su enorme interdependencia: después de la cumbre Trump-Xi acordaron una relación de Estabilidad Estratégica Constructiva y mecanismos institucionales para comercio e inversiones”, remarcó.
“El alineamiento automático nos conduce así hacia una doble dependencia. Nos subordinamos financiera y geopolíticamente a Estados Unidos mientras nuestra estructura económica continúa necesitando comercialmente a China. El swap es la demostración perfecta: Milei prometió dolarizar, cuestionó ideológicamente a Beijing y terminó necesitando renovar con el Banco Popular de China un instrumento denominado en renminbi. China no cambió su estrategia; quien tuvo que cambiar fue Milei”, completó.
Lamelas volvió a atacar a Huawei y las telefónicas temen que avance contra ellas
Por último, lo que sostiene con mucha potencia es que el antecedente que esta dejando el Gobierno en términos de soberanía en términos de desarrollo es peligroso y debilidad de manera contundente la capacidad de intervención del Estado en favor de los intereses económicos y comerciales de los argentinos.
“Lo de Lamelas es perfecto para los intereses de Estados Unidos. Nunca mintió, dijo en el Senado de Estados Unidos que iba a recorrer las provincias argentinas para frenar el avance chino en el país. Lo hizo y redobla la apuesta. El problema es la cobardía de los que tienen que ponerlo en su lugar”, concluyó.
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