La salida a bolsa de SpaceX se transformó en el evento financiero más esperado del año. La compañía de Elon Musk buscaría recaudar alrededor de 75.000 millones de dólares y alcanzar una valuación cercana a los 1,8 billones, una cifra que la ubicaría entre las empresas más valiosas del planeta desde su debut bursátil.
La expectativa es tan grande que muchos operadores ya la comparan con algunos de los hitos más importantes de Wall Street de las últimas décadas. Sin embargo, detrás del entusiasmo comenzaron a aparecer advertencias sobre el riesgo de ingresar a precios que reflejan expectativas extremadamente optimistas.
El antecedente que más se repite en las mesas de análisis es el de Facebook. Cuando la red social salió a bolsa en mayo de 2012, el mercado la recibió con una euforia similar a la que hoy rodea a SpaceX. Sin embargo, durante su primer año como empresa cotizante la acción acumuló una caída cercana al 32 por ciento, mientras el índice S&P 500 avanzó alrededor de 10 por ciento.
La explicación fue sencilla. Facebook terminó convirtiéndose en una de las compañías más exitosas del mundo, pero la valuación inicial había incorporado un nivel de expectativas que tardó años en justificarse con resultados concretos. Para quienes compraron en el momento de mayor entusiasmo, la espera resultó mucho más larga y costosa de lo previsto.
En el caso de SpaceX, el debate gira alrededor de una pregunta central: cuánto de la valuación actual responde a los negocios existentes y cuánto a las expectativas sobre el futuro. La compañía facturó 18.700 millones de dólares en 2025, impulsada principalmente por Starlink, pero al mismo tiempo registró pérdidas cercanas a 4.940 millones de dólares durante el año.
Mark Zuckerberg
Mariano Dragani, de Somos Inversores, explicó que buena parte del interés del mercado se concentra justamente en Starlink. “Genera ingresos recurrentes y es la gran apuesta de crecimiento”, señaló. Según el analista, la compañía tampoco puede analizarse únicamente como un negocio de lanzamiento de cohetes, ya que desarrolla proyectos vinculados a tecnología espacial, inteligencia artificial, defensa y el programa Starship.
El potencial es precisamente uno de los argumentos que utilizan quienes defienden la valuación. El mercado global de internet satelital aparece como una oportunidad de enorme escala y SpaceX cuenta con ventajas competitivas difíciles de replicar. A eso se suma el liderazgo de Musk y la posibilidad de expandirse hacia nuevas áreas de negocio en los próximos años.
Sin embargo, Dragani advirtió que también existen razones para la cautela. “SpaceX perdió cerca de 5.000 millones de dólares en 2025. El mercado está apostando al potencial futuro y no a las ganancias actuales. Valúa el futuro, no el presente”, sostuvo. Entre los factores que generan dudas mencionó la exigente valuación proyectada, las pérdidas actuales y la concentración del poder de decisión en Musk, que mantendría más del 80 por ciento de los derechos de voto.
Para el analista, además, existe un patrón que suele repetirse en este tipo de operaciones. “Los pequeños inversores muchas veces terminan entrando con valuaciones infladas, mientras que los inversores iniciales aprovechan la salida a bolsa para tomar ganancias. La lógica suele ser sencilla: la inversión era antes, no cuando todos hablan del activo”, afirmó.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, destacó la magnitud financiera de la operación. “SpaceX estaría buscando captar alrededor de 75.000 millones de dólares, una cifra que equivale a casi el doble de los 40.000 millones que recibió la Argentina del FMI durante la gestión de Mauricio Macri”, explicó.
Según Lazzati, los fondos permitirían financiar la próxima etapa de expansión de la compañía y acelerar los proyectos aeroespaciales impulsados por Musk, en línea con su objetivo de avanzar hacia la exploración y eventual colonización de Marte. El mercado también especula con que otras empresas vinculadas al ecosistema del empresario puedan protagonizar futuras operaciones de financiamiento.
De concretarse en los términos previstos, la colocación podría convertirse en una de las mayores salidas a bolsa de la historia y llevar la valuación de SpaceX a niveles cercanos a los 1,8 billones de dólares. Para los inversores argentinos, el acceso inicial estaría limitado principalmente a cuentas de inversión radicadas en Estados Unidos, aunque más adelante podrían aparecer instrumentos locales si BYMA decidiera incorporarla mediante CEDEARs.
Por eso, más allá del entusiasmo que genera el nombre de Musk y el atractivo de una empresa que lidera sectores de enorme crecimiento, la discusión en Wall Street no pasa únicamente por el potencial de SpaceX. La verdadera incógnita es si una compañía que todavía pierde miles de millones de dólares por año podrá justificar una valuación que ya descuenta gran parte de los éxitos que promete alcanzar en el futuro.
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