Donald Trump lanzó la Junta por la Paz, una suerte de Naciones Unidas paralela desde donde pretenden intervenir para la resolución de conflictos internacionales.
Según la mirada del trumpismo, el actual sistema internacional fracasó y por eso hace falta crear un ámbito nuevo con la centralidad puesta en Estados Unidos y, especialmente, en Donald Trump.
Pero la convocatoria que Trump hizo en Davos no tuvo la recepción esperada. De la foto con los miembros que tuvieron que pagar mil millones de dólares para formar parte no participaron países importantes de Europa como Alemania, Francia o la Italia de su amiga Giorgia Meloni ni de América Latina, con la excepción del incondicional de Javier Milei y otro aspirante a aliado como el paraguayo Santiago Peña. Ni Brasil, ni México, ni Canadá como tampoco otros jugadores fuertes en el escenario global como India o China.
En ese marco, como respuesta a la iniciativa norteamericana, Xi Jinping habló por teléfono con Lula para reforzar la importancia de la centralidad de la ONU como espacio natural de la comunidad internacional.
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Los que sí estuvieron son países con cuestionables antecedente en materia de defensa de los derechos humanos y los valores democráticos como las monarquías petroleras del Gofo Pérsico de Bahrain, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los reinos de Jordania y Marruecos, países de Asia Central como Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán y procesos autoritarios como Turquía y Hungría. También Mongolia, Indonesia, Pakistan, Argentina, Paraguay y países irrelevantes como Bulgaria y Kosovo que ni siquiera está reconocido por la ONU.
En este sentido, el Financial Times publicó que “reunir un grupo de cleptócratas y dictadores títeres de Vladimir Putin como el líder de Bielorrusia, Alexander Lukashenko y Viktor Orban para constituir una “Junta de Paz” es como tener al Cártel de Sinaloa dirigiendo Narcóticos Anónimos”.
En ese contexto, LPO habló con la Doctora en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Concepcion de Chile y directora del Centro de Estudios Europeos, Paulina Astroza, quien la definió como “una absurda iniciativa para replicar el surgimiento de Naciones Unidas y como se pensó la estructura del Consejo de Seguridad que supuestamente quieren reemplazar. Sabemos que la seguridad internacional está vinculado a mantener la paz, que es la razón de ser de la ONU”.
“Me parece una iniciativa burda que quiere imitar lo que fue la Carta San Francisco o la Conferencia de Yalta donde surgen las normas que rigen durante estos últimos 80 años. Esta Junta de Paz, que incluye a líderes que hacen actuante la guerra, que usan la fuerza para resolver conflictos, violan los derechos humanos y cometieron crímenes de guerra y de lesa humanidad, me parece absurda”, agregó la académica chilena.
Astroza planteó que “la lógica que está detrás de esto es muy distinta a la seguridad colectiva que rige a la ONU y el Consejo de Seguridad, donde además hubo un equilibrio de poder entre los grandes ganadores de la guerra y por eso en Yalta están Roosevelt, Churchil y Stalin. Acá ni siquiera es para Estados Unidos, es todo para la persona de Donald Trump. De los 60 miembros invitados solo se ratificaron 19 y es bastante peculiar los perfiles de los líderes”.
“La imagen de todos parados esperando a Trump para defender este supuesto orden internacional y no de los países del mundo libre sino que de los dictadores, sencillamente es muy propio del trumpismo y de aquello que intentan acomodarse a un mundo que tiene a una superpotencia con un líder con absoluta falta de visión de estratégica relacionada con la paz y la seguridad”, reprochó.

Para la especialista, “no puede ser que se esté hablando de un Consejo como este con líderes invitados como Lukashenko de Bielorrusia, Putin o Netanyahu que cuentan con orden de arresto internacional o están librando guerras, sin contar que nos encontramos con regímenes dictatoriales violadores de los derechos humanos. Eso es un riesgo para la paz y la seguridad internacional. Es un muy mal mensaje, un mal inicio y muy mal pronóstico de un supuesto nuevo orden creado a la medida de Trump”.
Astroza dijo que “me alegro que no estén la mayoría de los países de América Latina y el Caribe y lamento que esté Argentina, que es un gran estado pero cuyo líder se ha entregó completamente a Trump. Espero que el resto de los países de la región no sigan el camino de Milei en política exterior porque no le sirve para nada y va en contra de los intereses de los países”.
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Por último, Paulina Astroza sostuvo que “no sé cual es la estrategia de Trump, lo que tengo claro es que bastante errática. Se que es disruptiva y basada en un líder narcisista con cero empatía por el resto de los estados ni de sus poblaciones. Muchas veces me pregunto sobre su equilibrio mental. Su discurso de 72 horas en Davos no tuvo un hilo conductor, habló de Biden e iba de un tema a otro sin razón. Preocupa porque es el líder de una superpotencia mundial”.
“Es una iniciativa personalista, porque ni siquiera es unilateral de EEUU sin que esta vertebrado en la persona de Trump. Es un club de líderes con una lógica iliberal en donde cada uno tiene sus propias agendas. Esto depende del humor o el mal humor de Donald Trump, no le veo futuro a largo plazo, menos aún pensando en una estructura como ésta que pueda ser el germen de una estructura que reemplace a la ONU. No lo veo, tiene una oposición bastante grande y no nos olvidemos que la ONU tiene 193 estados mas dos observadores y acá tenemos solo hay 19 con estas características particulares”, concluyó.
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