Javier Milei se vio con Donald Trump en Davos para sumarse a su Consejo de Paz, pero a los pocos minutos volvió a defender los acuerdos comerciales con China, el principal enemigo del estadounidense. Lo que parece una contradicción, es en realidad una necesidad: el presidente necesita que el gigante asiático le renueve el swap, como contó LPO.
En una entrevista con Bloomberg, Milei dijo que “China es un gran socio comercial” de la Argentina y que “implica un montón de oportunidades para expandir mercados”.
El presidente respondió de esa forma a una pregunta sobre el pedido de Scott Bessent para que saque a China de Argentina. Milei dijo que el planteo del Secretario del Tesoro fue en clave geopolítica y “eso no está en conflicto”. Y usó un argumento básico para defender los acuerdos al asegurar que Estados Unidos también comercializa con China.
“Mi plan es abrirme a la Unión Europea, abrirme a EFTA, abrirme a Estados Unidos y abrirme a China. Yo quiero una economía abierta. Mire el peso que tiene la economía china en el mundo y usted va a entender que tengo que tener comercio con China”, agregó Milei, que también señaló que “no está probado” que China tenga una base espacial en Neuquén.
Milei sacó un decreto anti China, pero a mitad de año tiene que renovar el swap
El problema de Milei es que, como contó LPO, a mitad de año se vence el swap por USD 18.000 millones que la Argentina tiene con China y que explican buena parte de las reservas del país. Si China decide no renovar ese acuerdo, la Argentina debería pagar entre USD 2.750 millones y USD 5.000 millones de un tramo que se activó. No hay dólares para pagarlo.
China ya tuvo un gesto con Milei y renovó el swap en 2024, pese a que el libertario venía atacando sistemáticamente a Beijing. Esa renovación tuvo una cláusula no escrita de que Milei deje de insultar a China, algo que cumplió. Pero no cumplió con otra condición que era su visita de Estado al gigante asiático.
El agravante para Milei es que el swap por USD 20.00O con Estados Unidos que se anunció en la campaña, nunca se concretó. Con esa cifra, el gobierno argentino podría acaso analizar una ruptura con China como exigió Bessent, pero sin esos fondos es imposible.
La urgencia de la renovación del swap también podría explicar el reciente “gesto” de un grupo de diputados libertarios que viajó a China casi en secreto para visitar el Partido Comunista y empresas emblemáticas como Huawei. El viaje fue pagado por los chinos.
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